Usura a plazos

Un despacho de Avilés (Asturias), dirigido por el abogado Celestino García Carreño, lleva ganados, desde 2016, mil pleitos contra bancos y financieras por las conocidas como tarjetas revolving, es decir, tarjetas de pago aplazado.

Estas tarjetas aplican intereses usurarios, como un T.A.E. del 24 y hasta el 28 por ciento. Los tribunales están anulando los contratos entre los clientes y las entidades financieras por entender que existe usura. Numerosas personas se ven atrapadas en deudas eternas, en las que la cantidad adeudada supera tres o cuatro veces la que inicialmente prestó el banco.

Celestino García Carreño es uno de los abogados españoles que mejor entiende el mecanismo de las tarjetas revolving. Aunque se dedicaba al Derecho Penal y a reclamaciones de Responsabilidad Civil, un caso cambió, en 2016, la dinámica de su despacho. «Un cliente nos encargó la reclamación de las cuotas abusivas que un banco le imponía por el uso de una tarjeta de pago aplazado. Vimos que existía una sentencia del Supremo, de 2015, que en un caso idéntico, pero donde el demandante fue el banco por impago, había anulado el contrato por ser usurario. La entidad estaba cobrando hasta dos veces y media los intereses normales de los créditos al consumo, que pueden estar entre el 7 y el 10 por ciento», explica a LETRADISTAS García Carreño.

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El abogado Celestino García Carreño, en una reciente conferencia sobre Derecho de Consumo. Cedida por el propio letrado.

Para este letrado asturiano, que lleva casos de toda España, el asunto de las revolving es «mucho más gordo que el de las clausulas suelo, porque no todo el mundo tiene hipoteca pero sí usa tarjetas de crédito». Además explica que este tipo de productos se ofertan en gasolineras, aeropuertos, centros comerciales por parte de personal sin cualificación financiera.

Los especialistas advierten de que entre seis y ocho millones de personas podrían reclamar en el juzgado en los próximos años la usura de tarjetas y préstamos al consumo.

 

Reticencia de algunos jueces

No todos los juzgados siguen la doctrina del Tribunal Supremo de considerar usurarios los contratos que rigen las tarjetas revolving. Algunos se resisten. Por ejemplo, las Audiencias Provinciales de Sevilla, Huelva y Pontevedra son contrarias a dicha doctrina. Celestino García Carreño cuenta su desencuentro con un juzgado en este sentido «En Asturias hay un juzgado que siempre me desestima la demanda, porque dice que la comparación no hay que hacerla entre los intereses que se cobran por créditos al consumo, sino entre lo que está cobrando la competencia. Es decir, se basa en la media del T.A.E. de estos productos, que puede estar en el 24 por ciento ». En este caso, el letrado acude a la Audiencia Provincial de Asturias que siempre le da la razón.

García Carreño confiesa que no ha podido hacer la cuenta de la cantidad de dinero recuperado en esos mil casos ganados. «No tenemos tiempo. Ha habido días en los que hemos tenido diez audiencias previas». Esta explosión de reclamaciones es imparable, advierte este abogado. Las entidades que más demandas reciben son Wizink y la financiera de Carrefour. «El Banco Sabadell tiene un 36 por ciento de T.A.E. en una de sus tarjetas», informa este letrado.

 

Anulación por usura

En el caso más sangrante que recuerda García Carreño, el cliente recuperó 27.000 euros al anularse el contrato y calcularse la diferencia entre todo lo que había pagado por encima de la cantidad financiada.  La anulación del contrato por usura implica que ambas partes deben devolverse recíprocamente ciertas cantidades. Por un lado, el banco o la financiera devuelven todos los intereses pagados por el cliente desde el principio. Hay casos en los que el inicio del contrato abarca 15 años; otros son más recientes. El cliente, por su parte, debe devolver a la entidad la cantidad inicial que recibió en concepto de préstamo. «Por ejemplo –explica el letrado asturiano–, si una persona ha dispuesto de todo el capital de una tarjeta de crédito de 3.000 euros inicialmente, y cuando se anula el contrato lleva pagados 8000, el banco le tiene que devolver 5.000 euros».

 

Microcréditos

Otra modalidad que también está siendo objeto de demanda son los microcréditos. En estos casos, el interés se sitúa entre el 2.700 y el 5.000 por ciento. «Esas entidades que se anuncian en televisión dan cantidades muy pequeñas, por ejemplo 200 euros, y en 15 días tienes que devolver 250 euros. En ese caso, el interés es del 5.000 por ciento», explica Celestino García.

 

El papel del Banco de España

No se libra casi ningún banco de la práctica de las revolving. Al contrario. En la oficina bancaria, el empleado anima al cliente a suscribir una de estas tarjetas, cuando aquel le pide un préstamo para hacer una obra en casa. Hasta hace unos años, en esos casos se concedían créditos personales al 8 por ciento, por ejemplo. Ahora, el banco propone una tarjeta de pago aplazado y vende las bondades de ir pagando pequeñas cuotas mensualmente. Pero el interés es del 27 por ciento.

«No se trata de culpar al cliente –incide Celestino García Carreño–. No se puede poner en el mercado un producto ilegal, usurario. Esto es lo primero y trasciende del consentimiento del cliente».

El Banco de España entiende estas tarjetas como créditos al consumo. Sin embargo, su silencio ante los abusos que están corrigiendo los tribunales resulta desconcertante. «¿Cómo es posible que se permitan anuncios en televisión de productos usurarios?«, se pregunta el abogado de Avilés. El organismo de supervisión de los bancos no se pronuncia sobre la usura que pueden ejercer estos productos; solo se limita a recomendar a las entidades mayor transparencia hacia los usuarios.

 

Despacho de Celestino García Carreño: 651845135

tinolawyer@hotmail.com